
SE DOBLA ROCHA: PIDE LICENCIA TRAS ESCÁNDALO INTERNACIONAL Y PRESIÓN JUDICIAL
FG NOTICIAS. Culiacán, Sinaloa.– Lo que ayer negó con firmeza, hoy lo terminó aceptando con prisa. El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, solicitó licencia temporal al cargo en medio de una tormenta política y judicial que ya cruzó fronteras.
La decisión llega apenas horas después de que la Fiscalía General de la República iniciara un proceso de investigación, detonada por señalamientos desde Estados Unidos que lo vinculan con presuntos nexos con el narcotráfico.
El giro no era para menos: apenas un día antes, el propio mandatario había descartado dejar el cargo bajo el argumento de que “no había nada que temer”. Hoy, la narrativa cambió. Y cambió de golpe.
En un mensaje difundido públicamente, Rocha sostuvo que su separación del cargo busca “facilitar las investigaciones” y evitar que su figura sea utilizada políticamente. Negó, como era previsible, las acusaciones en su contra y aseguró tener “la conciencia tranquila”.
Pero el contexto pesa más que el discurso.
La solicitud de licencia ocurre tras la exposición de un expediente que ya involucra a autoridades estadounidenses y a la Fiscalía mexicana, en un caso que no solo sacude a Sinaloa, sino que coloca al gobierno estatal en el centro de una crisis de credibilidad sin precedentes recientes. Incluso otros funcionarios, como el alcalde de Culiacán, también han sido alcanzados por la misma sombra.
La lectura política es inevitable: no se trata de una decisión voluntaria, sino de una salida forzada por la presión acumulada.
El propio caso ya ha comenzado a escalar a nivel internacional, luego de que autoridades de Estados Unidos señalaran a Rocha y a otros funcionarios por presuntos vínculos con el crimen organizado, lo que detonó investigaciones y tensiones diplomáticas.
Y ahí está el punto clave:
Rocha no cae por convicción… cae por presión.
Porque cuando un gobernador pasa en 24 horas de “no tengo nada que temer” a “me separo del cargo”, no estamos frente a un acto de transparencia, sino ante un movimiento de contención política.
No es la licencia lo que sorprend.
Es el silencio que la precedió.
Porque en política, cuando la verdad llega tarde, ya no limpia: confirma.

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