
EFECTO DOMINÓ: TAMBIÉN CAE GÁMEZ; CULIACÁN SE QUEDA SIN ALCALDE EN MEDIO DEL ESCÁNDALO
FG NOTICIAS. Culiacán, Sinaloa.– La crisis ya no es un caso aislado: es una cadena que se rompe por todos lados. El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, solicitó licencia temporal al cargo y dejó el Ayuntamiento en manos de una autoridad sustituta, en medio del mismo vendaval político que ya arrastró al gobernador.
La decisión no ocurre en el vacío. Llega en el punto más álgido de una tormenta que mezcla acusaciones internacionales, investigaciones federales y un deterioro evidente de la gobernabilidad en Sinaloa.
En sesión extraordinaria de Cabildo, la licencia fue aprobada y se designó a Miriam Ramos Villarreal —hasta ahora síndica procuradora— como alcaldesa provisional, con la encomienda de sostener la administración mientras se aclara la situación legal del edil.
Pero el fondo es otro.
Gámez no se separa por agenda ni por estrategia política: se separa bajo la sombra de una investigación federal y en el contexto de señalamientos provenientes de Estados Unidos que lo colocan, junto a otros funcionarios, en una red de presuntos vínculos con el crimen organizado.
La coincidencia es demasiado exacta para ser casualidad: su salida ocurre prácticamente al mismo tiempo que la del gobernador Rubén Rocha Moya, en un movimiento que deja a Sinaloa con su principal estructura de poder en pausa… o en crisis.
Y eso cambia todo.
Porque ya no se trata de un funcionario bajo presión, sino de un sistema político completo que empieza a desmoronarse por tramos.
El Cabildo votó rápido. La sustitución fue inmediata. La narrativa oficial habla de “continuidad administrativa”. Pero la lectura real es más incómoda: el poder municipal quedó intervenido por la urgencia, no por la planeación.
Cuando el gobernador cae…
y el alcalde lo sigue,
ya no es crisis individual:
es el retrato completo del poder.

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