CHISPAZO/Felipe Guerrero Bojórquez

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CHISPAZO/Felipe Guerrero Bojórquez
PAN y MC: ¿OPOSICIÓN O ALIADOS DEL PODER?

Hay señales que no admiten demasiadas interpretaciones. En Sinaloa, una parte de la oposición parece caminar más cerca del poder que de la ciudadanía, justo cuando el proceso electoral comienza a tomar forma.
En ese contexto, el PAN y Movimiento Ciudadano ocupan un lugar central. No por su fuerza, sino por su ambigüedad, más cargada a la complicidad con el poder.
Mientras tanto, el PRI —con todos sus claroscuros— ha mostrado, al menos en esta coyuntura, mayor consistencia como contrapeso frente al gobierno de Rubén Rocha. Ha empujado una estructura básica, ha perfilado aspirantes y se mueve en consonancia electoral. No necesariamente con ventaja, pero sí con presencia.

La pregunta es relevante: ¿dónde está el PAN?
Hace tiempo que dejó de verse en la calle. No hay movilización, no hay acompañamiento visible a causas sociales urgentes. No está con los productores en protesta, ni con las madres buscadoras, ni alzando la voz frente a la violencia, ni exigiendo medicamentos para niños con cáncer. Tampoco hay una narrativa sólida frente al deterioro de la infraestructura pública o los señalamientos de corrupción gubernamental.
En cambio, su dirigencia estatal parece concentrada en disputas convenencieras, como la demanda jurídica hacia una aspirante a ser candidata de Morena a la gubernatura, mientras guarda silencio ante el activismo político de figuras impulsadas por el gobernador Rubén Rocha. Y en el Congreso, su conducta resulta aún más evidente con el apoyo sistemático a las iniciativas del Ejecutivo Estatal.
Ese es hoy el PAN en Sinaloa. Un partido reducido a su vocería, sin potencia territorial visible y con una estructura que en el mejor de los casos calla y en el peor, avala. Sus liderazgos municipales aparecen de forma esporádica, pero terminan absorvidos por la lógica estatal a cuyos líderes no los contradicen.
Queda poco de aquel partido de debate interno, de voces críticas, de decisiones más distribuidas. Hoy, más que una alternativa, el PAN se ha convertido en una versión disminuida, una caricatura de sí mismo.
Y en ese contexto, surge otra interrogante: ¿tiene el PAN un perfil competitivo rumbo a la disputa por la gubernatura en Sinaloa? No uno reciclado, no los nombres aquellos de siempre, de hace más de 20 años, sino un liderazgo emergente con reconocimiento ciudadano. La respuesta, por ahora, es negativa. Y quizá así siga.

Movimiento Ciudadano, por su parte, ha transitado de la expectativa a la incertidumbre.
El episodio de violencia que marcó a Sergio Torres no solo alteró una trayectoria personal; también desdibujó el rumbo del partido en el estado. A partir de ahí, MC entró en una fase de repliegue que no ha logrado revertir. Su estructura quedó entumida y muchos de sus simpatizantes dispersos.
La designación de Sergio Esquer Peiro, el Pío, como dirigente estatal profundizó esa desconexión. Fuera de ciertos círculos empresariales en Culiacán, su nombre carece de arraigo político y reconocimiento ciudadano. Y eso pesa demasiado en un momento donde la identidad partidista es clave.
A ello se suma un factor de mayor calado: su respaldo al llamado Plan B de la reforma electoral. Esa decisión no pasó inadvertida. Para muchos, fue la confirmación de una cercanía convenenciera con el oficialismo. Desde entonces, la desconfianza ha crecido.
Hoy, no son pocos los que ven en MC un eventual aliado de Morena en el próximo proceso electoral. Una percepción que, más allá de ser precisa o no, ya tiene efectos políticos.
La recomposición no será sencilla. Aunque persisten liderazgos locales que sostienen cierta presencia, como el caso de My Lay Quintero en Mazatlán, el partido enfrenta el reto de reconstruir estructura, narrativa y credibilidad.
Al final, el escenario es claro:
Un PAN sin calle, sin liderazgo visible y con señales de alineamiento. Un Movimiento Ciudadano golpeado, con dirigencia cuestionada y decisiones que han erosionado su confianza pública. Ambos, lejos por ahora de consolidarse como una oposición firme.
Del PRI, analizaremos en próxima entrega.

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