
CHISPAZO/ Felipe Guerrero Bojórquez
NEGOCIAR CON LAS MANOS PELONAS
Uno de los líderes de los productores agrícolas de Sinaloa, Baltazar Valdez, anunció este domingo que liberaban las casetas de peaje ante una «invitación» del gobernador Rubén Rocha a un «encuentro de alto nivel», el próximo martes, para seguir discutiendo el precio de garantía del maíz.
Es decir, el compromiso de Rocha fue solo generar el encuentro de este nivel a cambio de la liberación de las casetas, no bajo el compromiso serio de una solución al conflicto. ¿Y por qué no fue al revés? Seguir con la protesta para aumentar la presión y garantizar que este encuentro de «alto nivel» ofrezca buenos resultados.
Es más, ni siquiera les han dicho a la base productora y transportista con quién sería la reunión ni dónde ni a qué horas. Uno debe suponer que ese «alto nivel» lo encabezará, al menos, la Secretaria de Gobernación. Alguien que decida y que al momento del encuentro tome el teléfono para consultar directamente con la Presidente Claudia Sheinbaum. De hecho, está descartado Julio Berdegué, Secretario de Agricultura, porque ha sido incluso declarado por los productores persona non grata, dio a conocer Baltazar Valdez.
La del martes, no se trata de una reunión cualquiera, se trata de plantear propuestas que no caben en una política de Estado donde está muy bien definido el modelo para el campo. Y hasta ahora Claudia Sheinbaum ha sido muy clara: No hay dinero para cubrir las exigencias de productores, tal y como antes se subsidiaba al sistema alimentario.
Los criterios y decisiones del régimen de la Cuarta Transformación, parten de la concepción ideológica de que los productores son ricos, sobre todo los del norte y noroeste del país. El gobierno de Sheinbaum prefiere importar granos de baja calidad que producirlos y, además, preparar a los millones de pobres para que establezcan una dieta a base de frijol, maíz y arroz porque es «casi como si consumieran carne». No es invento, la mandataria lo expresó públicamente sin el menor recato.
¿Qué esperan entonces los líderes de los productores al ir a negociar una propuesta que de antemano no va aceptar el régimen? Y estarán encerrados en una oficina sin una base social que los respalde a través de la presión. Todo lo contrario, acudirán a «negociar» desmovilizados, dispersos y quizá con las casetas de peaje tomadas.. pero por la policía estatal y las fuerzas federales.
Ir a una «negociación» sin saber con quién te vas a reunir, si tienen capacidad o no para decidir, sin bases de apoyo en acción, es ir débil y con toda la posibilidad de que en lugar de que el gobierno se muestre flexible ocurra todo lo contrario: que sea la presión, la amenaza y el chantaje lo que prevalezca.
En una entrevista con el periodista Juan Pablo Pérez Díaz para Radio Fórmula, el líder de los productores en Sinaloa, Baltazar Valdez, dijo que hasta ahora el precio de garantía para el maíz que el gobierno ofrece es de 5 mil 400 pesos la tonelada, contra un precio justo y apenas equilibrado de 7 mil 200 pesos por tonelada que los maiceros exigen. Dice también que son 4 millones de toneladas de maíz los que se producirán solo en Sinaloa, y que en la cadena comercial son los compradores e industriales los que se llevan la mayor tajada. Trabajan para ellos.
El argumento, desde luego, le importa mil y un cacahuate al gobierno, porque, para empezar, se lleva de pellizco y nalgada con los industriales de la harina de maíz. Hay una razón: Ellos lo apoyan con productos para fortalecer la despensa que se le regala a la gente pobre. Es la cadena a la inversa. Entre menos producción y empleo haya, mayor será la importación de maíz barato, para forraje, con la que se industrializa harina destinada a la gente más necesitada o para el proselitismo político.
Por eso los productores de grano, carne, leche, pescado, están fritos de frente a un modelo de producción que le importa más la pobreza y el desempleo, porque ese es el fundamento de su matriz ideológica. Quien produce es «rico» y nunca estará con el proyecto político de la 4T. Y como dijo abierta y cínicamente López Obrador: entre más pobres haya, mejor; porque ellos siempre votarán por Morena. «Entre más pobres, más se garantiza que estén con nuestro proyecto». ¿Así o más clara la idea central de la política del régimen?
Le dijo Baltazar Valdez a Juan Pablo Pérez Díaz, que si en el encuentro de «alto nivel» no tenían una respuesta satisfactoria regresarían a tomar las casetas.
Bueno, si es que los dejan.
Con todo lo que les ha pasado a los productores, deberían tener cuidado con las trampas. Eso de abandonar la protesta para negociar no solo pisa los terrenos de la ingenuidad, sino de la sospecha.
Un usuario en redes sociales le dijo a Baltazar Valdez que mejor se fuera a comprar champurrado y atolito, antes de que el gobierno les meta el dedo embarrado en la boca. Y por el estilo cientos de cibernautas opinaron.
La gente no cree en el régimen, y menos se explican cómo es que los líderes van a su terreno a negociar con las manos pelonas.

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