CHISPAZO / Felipe Guerrero Bojórquez

CHISPAZO / Felipe Guerrero Bojórquez



CHISPAZO / Felipe Guerrero Bojórquez
El balcón, las piernas y el sol de la verdad.

Una mujer en un balcón. Sus piernas torneadas expuestas al sol y una cámara que captó la escena dos o tres veces.
Salió el astro rey chilango, pero también salió la verdad, bajo la divisa de que el sol no se puede tapar con un dedo.

No fue en cualquier balcón. Fue en el corazón del poder histórico de México. Fue en Palacio Nacional donde alguien se asoleaba con la naturalidad de quien olvida, o ignora, dónde está.
Y la nota no es que la presidente Claudia Sheinbaum lo confirme, la nota es que en otro nivel del poder alguien intentaba cubrir el hecho con la sombra conveniente de la duda: que si era inteligencia artificial, que si el video no correspondía, que si la arquitectura no coincidía. La realidad, sin embargo, no necesita edición, la propaganda de los aprontados jilgueros del régimen sí.

La Presidente Claudia Sheinbaum terminó por confirmar lo evidente: sí ocurrió. Hubo sanción. Y no, no estaba prohibido… pero “había que respetar”. Una frase que dicha en su justo momento hubiese puesto en claro el reglamento y evitado la falta de credibilidad.

El caso va más allá de lo anecdótico, porque a su alrededor el Estado innecesariamente quiso establecer un cerco propagandístico. Y es que los medios y plataformas oficiales se apresuraron a desmentir lo real.
Solo que la realidad a veces se muestra como el agua entre las manos: es incontenible. Se abre paso sin permiso, sin libreto y sin discurso.
Por eso la figura de la persona tomando el sol se vuelve secundaria y en el centro del debate se instala el intento del poder para decidir qué es verdad y qué no. Por eso también es importante que la propia Presidente haya aclarado este punto por encima de sus propagandistas. ¿Qué tanta solemnidad perdió el corazón del poder histórico en México por una escena banal? La verdad, ninguna. Pero sí la pierde cuando la verdad tiene que hacer fila para ser reconocida oficialmente. Sobre todo, cuando desde un inicio, para el sentido común no había duda. Tratar de retener la realidad fue una exposición innecesaria.
En una palabra, la escena de las piernas, el balcón histórico, el sol, no fue el escándalo, fue la luz que nadie pudo tapar.

EL CRÉDITO PROSELITISTA.
¿Y quién supervisa la aplicación del crédito de los 4 mil 500 millones de pesos, aprobados por el Congreso, para que la administración de Rubén Rocha, se supone, por fin haga algo de obra pública y aplique programas de reactivación económica? Lo curioso es lo inequitativo de su distribución porque, de acuerdo a las estimaciones, el 60 por ciento del dinero se está aplicando en el municipio de Culiacán, donde el objetivo es afianzar al alcalde Juan de Dios Gámez para convertirlo en el candidato de Rubén Rocha a la gubernatura. En el contexto de este dineral, sería bueno que el alcalde rindiera cuentas de cuánto se gastó en la mega pachanga del sábado pasado, donde en el marco de una carrera nocturna hubo comilona, rifa de vehículos, regalos y bebidas para todos los asistentes, calculados en cerca de 15 mil. Los expertos en cálculos financieros de esta naturaleza ya le sacaron cuentas: Estiman un gasto mínimo de 18 millones de pesos. Y eso que ni siquiera empiezan las precampañas formales. Habría qué imaginar, más adelante, el flujo de dinero de nuestros impuestos.

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