
CHISPAZO
ROCHA Y EL CORAZÓN DE CLAUDIA.
Felipe Guerrero Bojórquez
Amigos muy cercanos a José María Tarriba, Esposo de Claudia Sheinbaum, me confirman la preocupación del mazatleco por los resultados adversos que en el puerto y Sinaloa podría tener la elección del 2024.
Y esa preocupación se basa en dos puntos centrales:
El primero, que como el gobernador Rubén Rocha lo dijo durante un encuentro masivo en el puerto frente a la propia precandidata, “Claudia tiene su corazón en Mazatlán”. Y el segundo, que Tarriba tendría otros datos que contrastan con la famosa lista en la que destacan aspirantes cuyos números no les alcanza para ganar.
¿Y cuáles serían esos otros datos?: Que las preferencias arrasantes al interior de MORENA y fuera del partido no las tiene una mujer, sino el alcalde Edgar González. Claro, la decisión de cambiar el riel del género en Mazatlán implicaría mover las piezas en Culiacán, Guasave o Ahome. ¿Estaría dispuesto hacerlo el gobernador para garantizarle el triunfo a Shienbaum en Mazatlán, o mejor se iría por el lado de sus afectos aunque las encuestas indiquen lo contrario? Ya veremos.
En una palabra, lo que Tarriba teme, y con razón, es que su esposa pierda en la tierra donde tiene puesto su corazón, es decir, en Mazatlán, de donde es originario.
Mazatlán, por supuesto, no es cualquier municipio porque es una de las ciudades más importantes del país, como puerto, como destino turístico y como la que más inversiones de desarrollo inmobiliario presenta en estos momentos.
Pero tampoco Mazatlán es cualquier cosa en el ámbito político-electoral, porque es el municipio que más ha ejercido la alternancia y ha sido gobernado por casi todos los partidos políticos. Este municipio, ha sido determinante incluso en los resultados electorales a nivel estado. Una especie de fiel de la balanza o de equilibrio de poderes.
Datos para ilustrar lo anterior sobran, pero ofrezco dos que son centrales: Mazatlán tiene a la fecha el 17 por ciento de la lista nominal de electores y, junto con Culiacán que tiene el 33 por ciento, dominan en un 50 por ciento el padrón electoral del estado. Mazatlán, más menos, tiene un padrón de 400 mil electores, mientras Culiacán, más menos, anda por los 760 mil.
Otros datos: ¿Que Sinaloa ocupa el 2.5 por ciento del padrón nacional? Si, pero contrario a los que muchos piensan no es poco ni mucho, es, en todo caso, un porcentaje relativo capaz de influir en la elección presidencial. En el 2006 Felipe Calderón le ganó oficialmente a López Obrador con el .06 por ciento de la votación total y en el 2012 Enrique Peña Nieto le ganó a AMLO con el 6 por ciento. Elecciones cerradas y, en ambos casos, los candidatos ganadores, cuatro meses antes de los comicios, como ahora, traían entre el 28 y el 30 por ciento de ventaja en las preferencias de la gente. Es decir, la elección se cerró al final.
Hoy, asistimos al mismo fenómeno del 2006 y 2012 pese a la aceptación popular del Presidente López Obrador, quien obviamente ya no es el candidato pero parece; así que a cuatro meses de la elección presidencial, Claudia Sheinbaum se encuentra arriba en los resultados de las encuestas entre un 25 y 30 por ciento respecto a Xochitl Gálvez, lo que significa que, como en el pasado, la tendencia preferencial pudiera cerrase y, por lo tanto, que el 2.5 por ciento del padrón electoral de Sinaloa pudiera potencialmente ocuparse.
No es pues solo la preocupación de Jesús María Tarriba, como nos lo han confiado, de entregar una plaza importante como la de Mazatlán con candidatos incompetentes, sino a partir de ahí, perder un bastión como Sinaloa.
Si el gobernador Rocha tiene en sus manos el destino de la elección de MORENA en Sinaloa, su reto es, lógicamente, entregar buenas cuentas, pero sobre todo en el terreno donde el corazón de Claudia depositó su confianza personal y amorosa. Pudiera parecer cursi, pero la política y el poder, en todos los tiempos, han estado influidos, para bien o para mal, por sentimientos afectivos. En este caso los de Claudia o los del gobernador.
