CHISPAZO
LA REBELIÓN DE LAS BASES GUINDAS.
Felipe Guerrero.
Las dictaduras concentran todo; sus decisiones son autócratas por eso no dialogan, no consensan, no acuerdan, no negocian e imponen y rechazan la participación ciudadana a través de partidos, de organizaciones civiles e independientes al gobierno.
Lo anterior también aplica a las militancias, quienes deben obedecer ciegamente lo que la élite dictatorial decide, so pena de acusarlas de traidoras y enemigas del movimiento.
Eso exactamente está ocurriendo en MORENA, a cuyos militantes les quieren vender la idea de que las listas de candidatos publicadas en algunos estados, como Sinaloa, fueron producto de «encuestas» y del «consenso», engañifa que ha provocado descontento e indignación. Se trata de la rebelión de las bases guindas, en algunos casos de manera abierta y en otros soterrada.
Algunos miembros del Consejo Estatal de MORENA han comentado que la asamblea para ventilar el tema de los aspirantes seleccionados no pasó de 45 minutos y que, por los mismo, fue imposible analizar y discutir la mentada lista en la que no están las y los que debieron ser, y sí en cambio los que representan el parentesco, el amiguismo el compadrazgo y la recomendación, todos ellos, la mayoría, verdaderos desconocidos no solo en la base morenista, sino en el conglomerado social.
«Nomás nos presentaron la lista y nos dijeron que ellos habían resultado ganadores en las encuestas», mismas cuyos resultados nunca exhibieron. «También nos dijeron que era importante avalar los nombres porque ya habían sido consensados con el gobernador Rocha», por cierto convertido en dirigente del partido desde los espacios de gobierno, lo que violenta la ley electoral.
Hasta hoy todo indica que a esa lista se le harán mínimas modificaciones, pero la soberbia es tan grande que la llamada «operación cicatriz», iniciada por algunos enviados, se basa más en imponer criterios que en negociar. El mensaje en todos los casos es que fue una «decisión de arriba y que habría que acatarla y cerrar filas por el bien del movimiento».
El descontento está latente en MORENA, en Sinaloa y en la mayoría de los estados, tanto que la ya candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, se ha dedicado a revisar las listas junto a los dirigentes nacionales, Mario Delgado y Citlalli Hernández para ver que pueden recomponer, luego de que los procesos locales se los encargaron a los gobernadores, la mayoría de ellos centralistas y, por eso, verdaderos chivos en cristalería.
Si siguen así, sino atienden el clamor y la exigencia de democracia de la militancia guinda, el cobro de la factura lo encontrarán a la vuelta de la esquina.
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