NO ES CON CLAUDIA, ES CON EL JEFE MÁXIMO DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN. (PRIMERA DE DOS PARTES)
Felipe Guerrero
Claudia Sheimbaum es la precandidata de MORENA a la Presidencia, pero el que sigue estableciendo las reglas es el Presidente López Obrador porque, luego del proceso interno para elegir a la ahora precandidata, le siguió de punta estructurando su equipo.
Es el equipo del Presidente, no es el equipo de Claudia Sheimbaum donde ella es una pieza más. Si por la exjefa de gobierno fuese, no habría nombrado a Adán Augusto López como su coordinador «político» ni a Ricardo Monreal como coordinador de «organización», mucho menos a Gerardo Fernández Noroña como su vocero.
Más que de sus «compañeros», está rodeada de sus adversarios políticos y no tiene gente de su entera confianza en la toma inmediata de decisiones trascendentes. Los antecedentes de Monreal y de Adán Augusto de frente a Claudia, hablan por sí mismos. Total, todos son hombres y mujeres del Presidente, al que obedecen y respetan.
¿Se desmarcará relativamente Claudia del Presidente? ¿Considera que aún no es hora? ¿Establecerá los límites para cobrar personalidad, estilo propio, ideas autocríticas y con propuestas renovadoras que le den continuidad a la 4T? ¿O piensa que sin el presidente ella no es nada y dejará que siga conduciendo hasta el final el proceso? Si esto es así, aunque Sheimbaum no es aún formalmente candidata, no es dificil percibir que las riendas de su campaña no las llevará ella, sino el Presidente, lo que significa que estaríamos frente a una elección de Estado que, sin duda, traería serias consecuencias para el país.
López Obrador sabe muy bien que si no gana la elección lo perdería todo de innediato y que incluso, ahora sí, los «conservadores» lo destrozarían. Lo sabe tan bien que construyó a su candidata a imagen y semejanza y, al mismo tiempo, tuvo la capacidad de involucrar a otros actores para que avalaran un proceso en el que ya se sabía quien era la ganadora. Todo el país lo sabía: ¿Menos Marcelo Ebrard?
Hoy el proceso interno sigue su marcha, todos sumados en torno a Claudia, excepto Marcelo Ebrard, pero bajo la batuta del Presidente quien ha reiterado que él ya entregó el bastón de mando, aunque siga mandando.
Pero regresemos a Claudia. ¿Está sola? ¿Sin equipo? O para no hacer ruido prefiere hacerse a la idea que tener a un lado a Adán Augusto, Monreal y Noroña es hacer equipo con el Presidente. Que al final de cuentas ella también se debe a AMLO y que es él quien seguirá poniendo orden.
Si esto es así, de ganar la presidencia, entonces la continuidad del régimen estará garantizada y el rumbo del país seguirá estando en manos del Jefe Máximo de la Cuarta Transformación: Andrés Manuel López Obrador, un verdadero animal político, cuya catadura caudillista, contra cualquier obstáculo, con todo y sobre todo, va por el Maximato.
Contra eso será la verdadera lucha de la oposición, no contra Claudia, porque la lógica del Presidente es continuar con su proyecto de Estado a través, en este caso, de una candidata. Para él, para AMLO, lo importante no es Claudia, sino la Cuarta Transformación. Por eso, en la concepción caudillista, Xochitl Gálvez no representa a los ciudadanos sino a los intereses de los conservadores, con la diferencia que él, el Presidente, en esa idea coadyuvó también a construir su candidatura.
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